Para comprobarlo, puedes utilizar un chorro de agua: si lo pasas por encima del coche, verás que el agua se desliza en un velo compacto, estarás seguro de que la superficie ha quedado completamente purificada.
Para comprobarlo, puedes utilizar un chorro de agua: si lo pasas por encima del coche, verás que el agua se desliza en un velo compacto, estarás seguro de que la superficie ha quedado completamente purificada.